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lunes, 17 de mayo de 2010

¿Por qué aún aceptamos la religión? (IV). Legitimación social y pertenencia


En las últimas 3 entregas de ¿Por qué aún aceptamos la religión? nos hemos referido a que brinda Pseudorespuestas sencillas y simples a problemas complejos, que las religiones se encuentra arraigadas a nuestras costumbres e instituciones sociales y que nos da promesas, por lo que en esta entrada me referiré a que la religión legitima y da sentido de permanencia al ser humano.

Cada religión crea un universo de acción específico dentro de cada sociedad compuesto de ritos, creencias e incluso lenguaje propio. A este universo de acción se puede acceder sí y sólo sí se acepta profesar las creencias que fundamentan la religión y se realizan los ritos correspondientes. Dicha situacion, es decir la aceptación de una religión, genera la legitimación de quien entra a pertenecer en ese círculo. De este modo el ser humano que desee formar parte de un grupo con las mismas creencias y fines y por ello ser aceptado como un creyente más, debe aceptar cumplir con los ritos y creer en las ideas y dogmas que la religión pregona. Está claro que el ser humano forma grupos para poder subsistir, desarrollarse y complementarse tanto física como mentalmente de modo que la importancia de formar estos grupos con ideas afines y pertenecer a ellos es muy importante.

La cuestión acá es que la pertenencia a un grupo religioso normalmente está ligada a la pertenencia dentro de la sociedad. La aceptación de las ideas o normas religiosas está relacionado con la aceptación de las ideas sociales y, por lo tanto, la legitimación como miembro de una religión lo hace también legitimo miembro de la sociedad. En muchos casos el dejar de formar parte de la religión conlleva necesariamente la exclusión de la esfera social de amigos, compañeros e incluso la familia.

Esta situación se ve ampliamente ejemplificada en prácticamente todos los ritos de iniciación de distintas sociedades que no dejan lugar a dudas que están estrechamente ligadas con el ámbito religioso pero que tienen repercusiones sociales: Los Vanuatu, por ejemplo, se lanzan al vacío atados de los pies lianas desde alturas de más de 6 metros con el cual se persigue ... una demostración de fuerza y una declaración a la mujer. Cuanto más cerca del suelo lleguen con la cabeza, los dioses brindaran una buena cosecha de ñame, su principal alimento. Otros rituales son más conocidos y menos peligrosos como el bautismo en el cual se realizan una serie de ritos con los cuales se pretende purificar pecados para poder formar parte de la religión correspondiente. En ambos casos mediante el cumplimiento de un ritual religioso se pretende dar legitimación a una persona dentro de un grupo religioso y, al estar este intimamente relacionado con la sociedad, se legitima también al ser humano dentro de la comunidad, por lo que la aceptación social depende y deriva del cumplimiento del ritual.

Por otra parte, la repetición común de rituales y la aceptación de creencias presentan al ser humano un ambiente de seguridad al formar parte de la colectividad. Sabe que otros tienen las mismas creencias que él y por lo tanto espera que tengan las mismas actitudes respecto de ciertas situaciones. Espera que se persigan los mismos objetivos a través de los mismos procesos predeterminados. Esta situación le proporciona cierta certeza respecto de algunas situaciones y le da pertenencia dentro del grupo al saber que tanto él como los demás miembros consideran por veraces ciertas ideas y pretenden alcanzar los mismos fines.

La cuestión acá es determinar si la religión cumple efectivamente estos fines de legitimación y pertenencia ya que en muchos casos la pertenencia a las religiones está supeditada a la amenaza de un castigo en caso de retirarse o el beneficio de un premio en caso de cumplir con las ideas religiosas. De este modo, se genera de forma indirecta una obligación de pertenecer a una religión. Aunado a ello podemos mencionar el estigma social de quienes no pertencen a ninguna religión o quienes incumplen con las normas de pertenencia, en cuyo caso se genera discriminación y desigualdad respecto de otros miembros de la sociedad que no comparten las mismas ideas. Finalmente la pretenencia y legitimación a la sociedad no debería estar supeditada al cumplimiento de ritos o la aceptación de ideas religiosas.

lunes, 10 de mayo de 2010

¿Por qué aún aceptamos la religión? (III). Promesas


Después de haber comentado respecto del porque creo que aceptamos la religión, mencionando que brinda: Pseudorespuestas sencillas y simples a problemas complejos y que Las religiones se encuentra arraigadas a nuestras costumbres e instituciones sociales, considero que la religión realiza promesas de situaciones imposibles o, muy difíciles de cumplir, pero que bien vale la pena esforzarse para lograr un beneficio.

El ser humano ejecuta sus actos siempre con una finalidad determinada, aunque algunas veces desconocida para él mismo. Todos sus actos tienen a tratar de generar un beneficio particular. Algunos son determinados de forma consciente y otros de forma inconsciente. Aquellos establecidos de forma consciente son evaluados de forma subjetiva. Tal y como comenté en su momento, ni siquiera la caridad es desinteresada, sino que responde, de forma general, al mejoramiento de la convivencia social y de forma específica, en materia religiosa, a alcanzar individualmente un estado superior de beneficios no terrenales. Es tal la valoración subjetiva de los beneficios que en muchos casos ésta es difícil de encontrar. Por ejemplo ¿qué beneficio puedo tener al quedarme acostado sin hacer nada todo el día? pues eso, no hacer nada, mí costo de oportunidad de quedarme acostado es mucho mayor que levantarme y realizar alguna acción. Esto es evaluado y finalmente gana el quedarme de haragán.

En otros casos se realizan actos de forma inconsciente que generan beneficios. Por ejemplo ¿qué mueve a una madre a dar la vida por su hijo? podríamos catalogarlo por amor desinteresado al 100%, sin injerencia alguna de beneficio propio... pero no, acá entra en juego la evolución que nos a proporcionado ciertos sentimientos hacia los hijos. De este modo dar la vida por uno de ellos es producto de la evolución dirigido a lograr la supervivencia de la especie. Crudo, si. Efectivo, también.

La cuestión es que la continua búsqueda de beneficios de forma consciente ha sido utilizada por las religiones. A la mayoría de seres humanos nos gustaría un mundo seguro, sin problemas, sin aflicciones, sin sufrimientos… esa promesa de beneficio es muy bien utilizada por las religiones, especialmente aquellas que predicen un fin de los tiempos apocalíptico. Leones pastando con corderos... todos viendo a Dios y alabándole en un paz eterna sin problemas por toda la eternidad... hombres y mujeres buenos... Una promesa de vida mejor a cambio de sufrimiento en esta vida. De hecho algunas religiones han dado un paso más directo y prometen mejoras reales en este mundo a cambio de seguirlas (como las seguidores de la teología de la prosperidad o el budismo que pregona que el karma y darma se dan dentro del mundo, por ejemplo). Finalmente, cuando la situación es mala lo menos que queremos escuchar es que nos irá mejor o, al menos, no tan mal.

Algunas religiones también nos presentan un modelo relacionado con recompensa y castigo que coadyuva a mantener la venganza en bajo perfil, prometiendo que el malo tendrá su castigo y el bueno su recompensa. ¿Cuántas veces no hemos escuchado "Dios lo juzgará" o "deja que se encargue la Justicia divina"?

Otras religiones van a un punto más personal al darle una promesa de interrelación entre los personajes místicos y el creyente, de modo que les hace ser amigos o hijos de seres con superpoderes o herederos de un reino que nadie ha visto.

En otras palabras las religiones nos dan promesas, ya sea en un mundo sobrenatural o acá mismo. Dichas promesas van encaminadas a lograr un beneficio, algo que el ser humano busca con todos sus actos ya sea de forma consciente o inconsciente. La pregunta es ¿es cierto ese beneficio? pues al momento nadie lo sabe, al menos de forma objetiva ya que nadie (irrefutablemente) ha regresado de la muerte y ha comprobado dichas promesas.

El problema en este caso se presenta no de la falta de certeza en las promesas, sino cuando la sociedad (y el propio individuo) responde para satisfacer dichas promesas en mayor medida que en satisfacer sus verdaderas necesidades en la realidad. Cuando se enfoca la mayor cantidad de energía y recursos en lograr las promesas de la religión, se deja de lado necesariamente las acciones que debe tomar aquí y ahora. Por principio es imposible que un mismo recurso (tiempo, atención, ideas y respuestas, por ejemplo) se emplee idóneamente en dos actividades distintas por lo que esta búsqueda de lograr conseguir las promesas de la religión finalmente constituyen un distractor de las efectivas necesidades sociales e individuales. Es por ello que si bien estas promesas constituyen un motivo por el cual aún aceptamos la religión, este no constituye un motivo indispensable para la convivencia social o para el desarrollo individual sino pueden representar todo lo contrario.

Continuará...

martes, 4 de mayo de 2010

¿Por qué aún aceptamos la religión? (II). Las religiones se encuentra arraigadas a nuestras costumbres e instituciones sociales

Después de la primera entrada de esta serie donde se determinó que la religión brinda pseudorespuestas que el ser humano puede considerar como necesarias es importante determinar que las religiones, querámoslo o no, forman parte de la cultura y, por lo tanto, de muchas de nuestras instituciones sociales.

No pretendo realizar un estudio sociológico o antropológico al respecto, ya existen muchos que dejan fuera de dudas la injerencia de las religiones en muchos aspectos sociales. Mí objetivo es determinar que nuestra cultura, instituciones y costumbres lleva implícita la huella que en ellos ha dejado la religión.

En algunos casos las huellas son imperceptibles por la propia repetición sin sentido de ritos que se nos han hecho costumbres. Por ejemplo, en nuestras sociedades occidentales, decir "salud" al estornudar deriva del consejo del Papa Gregorio I ligado intrínsecamente con motivos religiosos aplicados a situaciones inexplicables en ese entonces (clic acá para ver el motivo) ; los nombres religiosos de muchos de nuestros pueblos, ciudades o incluso países derivan de dicha injerencia y hasta hace no mucho tiempo, en muchos lugares se ponía el nombre del santoral dependiendo del día de nacimiento, lo que conllevaba a que existieran Leocadios, Escolásticas, Arsenios, Idelfonsos, Maximinios y demás nombres de la fauna santa, costumbre que a más de uno le habrán dado gran dolor de cabeza.

Otras costumbres como iniciar las actividades con oraciones, agradecimientos o plegarias a dios, el matrimonio religioso, el bautismo, orar por enfermos y otras situaciones parecidas son bien vistas por la mayoría... claro que es allí cuando las huellas de la religión se van haciendo poco a poco más evidentes, es decir cuando más injerencia tienen en las esferas de derechos de los individuos. La exteriorización de los ritos religiosos llevan a la generación de externalidades que afectan a otros. La ejecución de dichos actos religiosos son vistos de forma natural y normal por el creyente y no se da cuenta que afecta a otros, ya sean no creyentes u otros creyentes distintos a él. Y ya no digamos las exteriorizaciones efectivas de las religiones como procesiones, cultos a todo volumen, evangelizaciones forzadas realizadas de puerta en puerta y demás situaciones que constituyen, ya no una externalidad sino un abuso de derecho... pero, todo enmarcado dentro de las costumbres aceptadas dentro de nuestras culturas occidentales. Nada fuera de lo común y normalmente visto y conocido. Obviamente las costumbres varían de casa en casa, de pueblo en pueblo, de región en región, de país en país.

Dichas costumbres son heredadas de padre a hijo sin motivo práctico real más que la propia repetición del acto. Y claro que dentro de las costumbres vienen incluídas las ideas religiosas la cuales son aceptadas por la mayoría como reales, indudables y ciertas simplemente porque así se les ha dicho, así se les ha repetido siempre. Considerar que la homosexualidad es "pecado" está fuera de toda duda para muchísimas personas que nunca se han puesto a analizar siquiera la posibilidad de una causa genética para ello. Ya no digamos pensar en que la religión pueda estar equivocada y mucho menos considerar la existencia de Dios como algo discutible... ¿pruebas de ello? ninguna, pero la aceptación de dichas ideas nace de su ubicación dentro de la escala de ideas y valores del individuo. El sólo hecho que haya sido practicadas, respetadas e inclucadas por autoridades como los padres, abuelos, maestros u otros parecidos, las hacen colocarse en el tope de la escala junto con aquellas ideas necesarias para la subsistencia y de allí la inamovilidad y tozudez del individuo respecto de ellas.

Está claro que las religiones forman parte de nuestras culturas y se transmiten en algunos casos por mera repetición sin sentido de ritos que en su momento tuvieron una finalidad religiosa y en otros como parte de cultos que hoy y ahora efectivamente la tienen. La cuestión es que la religión está tan arraigada que forma parte también de nuestras instituciones.

Desafortunadamente estas situaciones acarrean que las instituciones influenciadas por las religiones no evolucionen de acuerdo a la evolución social toda vez que están basadas en dogmas o ideas que, a la luz religiosa, deben ser inmutables. En el caso de las costumbres, estas se dejan de adoptar y repetir al reconocerse su inutilidad pero en el caso de las instituciones sociales es mucho más complicado. Por ejemplo, en instituciones sociales como el matrimonio, en el cual (en la mayoría de países no anglosajones) se presenta una concepción tomista que pretende darle una finalidad trascendente que no debería de tener, se limita situaciones como el derecho al matrimonio civil del que deberían de gozar todos los miembros de la sociedad; la penalización de situaciones que escapan de la esfera religiosa (como penar la libertad de expresión, la libertad sexual e incluso la libertad de vestir y comer, en países teocráticos principalmente musulmanes) afectan la propia institucionalidad del Estado ya que perturba principios como el de seguridad jurídica al pretender darle un tratamiento objetivo a situaciones meramente de valoración subjetiva.

Finalmente es indudable que nuestras sociedades están afectadas por situaciones religiosas aún hoy en día y que dichas costumbres e instituciones tienen injerencia directa en la aceptación religiosa hoy y ahora. La pregunta ha generase es ¿será necesario para la sociedad mantener dichas costumbres e instituciones de forma inmutable? al final de cuentas será la propia sociedad la que desechará aquellas costumbres y mutará las instituciones para que efectivamente respondan a los fines que deben responder, mientras tanto no hay mucho que hacer ya que es un cambio lento y la injerencia en el cambio debe ser gradual, espontáneo y sin injerencias... habrá que tener paciencia.

Continuará…

jueves, 29 de abril de 2010

¿Por qué aún aceptamos la religión? (I). Pseudorespuestas sencillas y simples a problemas complejos = religión


¿Por qué aún funciona la religión...? en estas entregas trataré de comentar porqué, a mí criterio, aún se aceptan las ideas religiosas sin mayor examen crítico.

Debemos partir que todo aquello que no es útil para el ser humano queda desechado y en desuso, por lo que alguna utilidad tendrá la religión. El objetivo es determinar si efectivamente existe dicha utilidad o son simples espejismos:

Uno de los motivos por los que creo que funciona la religión es el conocido por muchos: respuestas sencillas y simples para problemas complejos sin importar que dichas respuestas estén equivocadas o no. De hecho no son respuestas, sino pseudo respuestas que finalmente generan nuevas interrogantes.

Acá dos aspectos que creo que fomentan dicha motivación:

El primero constituido en mayor o menor medida en la falta de recursos o la simple pereza mental, inclusive el acomodamiento y en gran medida la fe ciega que no permiten que se obtengan respuestas concisas, coherentes y consecuentes respecto de los avances científicos y tecnológicos. Es increíble leer o escuchar que muchos piensan aún, pese a las toneladas de evidencia, que la Tierra fue creada de acuerdo al génesis o que existió un Diluvio Universal.

El segundo es que efectivamente no lo sabemos todo y por lo tanto no tenemos certeza y respuestas absolutas de ninguna forma e, incluso, hay mucho que no sabemos. Sin embargo la efectiva falta de respuestas para algunas interrogantes no pueden llenarse con pseudo respuestas ya que no son suficientes para llenar dicho agujero del conocimiento y al contrario, generan nuevas interrogantes. Poco importa en este caso si la respuesta es lógica o no, sino que simplemente se satisface la necesidad de tener una respuesta para lograr entender el entorno.

Finalmente la religión da respuestas, equivocadas, ilógicas e irracionales, pero son respuestas que el ser humano cree necesitar para entenderse a sí mismo y el mundo en el que habita.

La religión cumple muy bien su función de dar respuestas, desafortunadamente el dar de forma continua respuestas equivocadas sólo podría traer como consecuencia una gama de acciones equivocadas toda vez que la información para tomar una acción no es acorde a la realidad.

La historia nos enseña que muchas acciones incorrectas se tomaron con base en respuestas que la religión brindó de forma igualmente incorrecta, desde creer que la Tierra era el centro del Universo hasta quemar brujas.

Pero ¿actualmente ocurre así?, ¿en verdad todas las acciones de los creyentes van en función de las respuestas equivocadas de la religión? la respuesta es no necesariamente.

El cerebro humano ha dividido (en gran parte) el pensamiento mágico de la realidad y divide sus acciones dependiendo de cada acción que deba tomar. Por ejemplo: el creyente no ve ningún problema en orar para sanarse. Algunas religiones hacen cadenas de oración, jornadas de sanación, exorcismos y demás para ello... pero aunado va al médico y toma medicinas. La respuesta religiosa en caso de enfermedad es la fe, la curación mágica y sanadora de la oración. La respuesta racional es la opinión del experto y la ingesta de medicamentos y el creyente convive con ambas, las practica y en ambas confía.

Ha sido éxito de las ideas religiosas acomodarse y evolucionar, permitiendo que puedan coexistir dentro del cerebro humano. La cuestión es ¿es necesaria dicha coexistencia?, ¿acaso no es suficiente con la información racional?... este es el paso que se debe dar para considerar si este motivo de existencia de la religión puede eliminarse: entender que no todas las respuestas que la religión brinda son correctas y, por lo tanto, no es imprescindible vivir al amparo de las mismas.