martes, 4 de mayo de 2010

¿Por qué aún aceptamos la religión? (II). Las religiones se encuentra arraigadas a nuestras costumbres e instituciones sociales

Después de la primera entrada de esta serie donde se determinó que la religión brinda pseudorespuestas que el ser humano puede considerar como necesarias es importante determinar que las religiones, querámoslo o no, forman parte de la cultura y, por lo tanto, de muchas de nuestras instituciones sociales.

No pretendo realizar un estudio sociológico o antropológico al respecto, ya existen muchos que dejan fuera de dudas la injerencia de las religiones en muchos aspectos sociales. Mí objetivo es determinar que nuestra cultura, instituciones y costumbres lleva implícita la huella que en ellos ha dejado la religión.

En algunos casos las huellas son imperceptibles por la propia repetición sin sentido de ritos que se nos han hecho costumbres. Por ejemplo, en nuestras sociedades occidentales, decir "salud" al estornudar deriva del consejo del Papa Gregorio I ligado intrínsecamente con motivos religiosos aplicados a situaciones inexplicables en ese entonces (clic acá para ver el motivo) ; los nombres religiosos de muchos de nuestros pueblos, ciudades o incluso países derivan de dicha injerencia y hasta hace no mucho tiempo, en muchos lugares se ponía el nombre del santoral dependiendo del día de nacimiento, lo que conllevaba a que existieran Leocadios, Escolásticas, Arsenios, Idelfonsos, Maximinios y demás nombres de la fauna santa, costumbre que a más de uno le habrán dado gran dolor de cabeza.

Otras costumbres como iniciar las actividades con oraciones, agradecimientos o plegarias a dios, el matrimonio religioso, el bautismo, orar por enfermos y otras situaciones parecidas son bien vistas por la mayoría... claro que es allí cuando las huellas de la religión se van haciendo poco a poco más evidentes, es decir cuando más injerencia tienen en las esferas de derechos de los individuos. La exteriorización de los ritos religiosos llevan a la generación de externalidades que afectan a otros. La ejecución de dichos actos religiosos son vistos de forma natural y normal por el creyente y no se da cuenta que afecta a otros, ya sean no creyentes u otros creyentes distintos a él. Y ya no digamos las exteriorizaciones efectivas de las religiones como procesiones, cultos a todo volumen, evangelizaciones forzadas realizadas de puerta en puerta y demás situaciones que constituyen, ya no una externalidad sino un abuso de derecho... pero, todo enmarcado dentro de las costumbres aceptadas dentro de nuestras culturas occidentales. Nada fuera de lo común y normalmente visto y conocido. Obviamente las costumbres varían de casa en casa, de pueblo en pueblo, de región en región, de país en país.

Dichas costumbres son heredadas de padre a hijo sin motivo práctico real más que la propia repetición del acto. Y claro que dentro de las costumbres vienen incluídas las ideas religiosas la cuales son aceptadas por la mayoría como reales, indudables y ciertas simplemente porque así se les ha dicho, así se les ha repetido siempre. Considerar que la homosexualidad es "pecado" está fuera de toda duda para muchísimas personas que nunca se han puesto a analizar siquiera la posibilidad de una causa genética para ello. Ya no digamos pensar en que la religión pueda estar equivocada y mucho menos considerar la existencia de Dios como algo discutible... ¿pruebas de ello? ninguna, pero la aceptación de dichas ideas nace de su ubicación dentro de la escala de ideas y valores del individuo. El sólo hecho que haya sido practicadas, respetadas e inclucadas por autoridades como los padres, abuelos, maestros u otros parecidos, las hacen colocarse en el tope de la escala junto con aquellas ideas necesarias para la subsistencia y de allí la inamovilidad y tozudez del individuo respecto de ellas.

Está claro que las religiones forman parte de nuestras culturas y se transmiten en algunos casos por mera repetición sin sentido de ritos que en su momento tuvieron una finalidad religiosa y en otros como parte de cultos que hoy y ahora efectivamente la tienen. La cuestión es que la religión está tan arraigada que forma parte también de nuestras instituciones.

Desafortunadamente estas situaciones acarrean que las instituciones influenciadas por las religiones no evolucionen de acuerdo a la evolución social toda vez que están basadas en dogmas o ideas que, a la luz religiosa, deben ser inmutables. En el caso de las costumbres, estas se dejan de adoptar y repetir al reconocerse su inutilidad pero en el caso de las instituciones sociales es mucho más complicado. Por ejemplo, en instituciones sociales como el matrimonio, en el cual (en la mayoría de países no anglosajones) se presenta una concepción tomista que pretende darle una finalidad trascendente que no debería de tener, se limita situaciones como el derecho al matrimonio civil del que deberían de gozar todos los miembros de la sociedad; la penalización de situaciones que escapan de la esfera religiosa (como penar la libertad de expresión, la libertad sexual e incluso la libertad de vestir y comer, en países teocráticos principalmente musulmanes) afectan la propia institucionalidad del Estado ya que perturba principios como el de seguridad jurídica al pretender darle un tratamiento objetivo a situaciones meramente de valoración subjetiva.

Finalmente es indudable que nuestras sociedades están afectadas por situaciones religiosas aún hoy en día y que dichas costumbres e instituciones tienen injerencia directa en la aceptación religiosa hoy y ahora. La pregunta ha generase es ¿será necesario para la sociedad mantener dichas costumbres e instituciones de forma inmutable? al final de cuentas será la propia sociedad la que desechará aquellas costumbres y mutará las instituciones para que efectivamente respondan a los fines que deben responder, mientras tanto no hay mucho que hacer ya que es un cambio lento y la injerencia en el cambio debe ser gradual, espontáneo y sin injerencias... habrá que tener paciencia.

Continuará…

1 comentario:

Mar-o dijo...

Me parece que de todas las justificaciones existentes para que aún las religiones sean respetadas y aceptadas por la sociedad, ésta es una de las principales, sino la más importante, pues el hecho de que casi todas las instituciones sociales promueven y valoran el pensamiento relgioso, es una evidencia clara de la dogmatización por la cual estamos sujetos todos los seres humanos desde que nacemos, el ser inculcados con la idea de que en nuestros actos está la responsabilidad de que esa creencia, esa religión sea perpetúa, hace del creyente un vocero constante de lo que para él, es la verdad absoluta.

La familia, la escuela, los clubes deportivos, partidos políticos y por supuesto la iglesia, son parte de esas instituciones contaminadas por toda esa clase de absurdos.

Saludos
Mar_o