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lunes, 13 de septiembre de 2010

Bestiario religioso: el mártir


"El martirio es la única forma que una persona sin ningún tipo de habilidad puede convertirse en alguien grandioso”. de George Bernard Shaw

Y es que el mártir es el ejemplo indiscutible del idiota útil religioso, aquel que está completamente convencido de morir (y matar) por su creencia. Es indudable que este personaje trata de vivir su vida sujeto a las reglas religiosas por más radicales y absurdas que estas parezcan:

Acepta que el sufrimiento es parte del camino para llegar a la salvación y por ello acepta el castigo para sí mismo. Siendo así cree también que quienes no compartan y/o ataquen sus creencias (verdades absolutas, irrefutables y trascendentes en tiempo y espacio, para él o ella) pueden ser castigados.

No valora la vida como un fin en sí mismo sino que cree que es un medio para alcanzar un fin. Los ejemplos más drásticos los tenemos en las religiones islámicas y católicas, donde la muerte por defender la fe es premiada con pase directo al Paraíso.

El mártir se pondrá en situacíones comprometadoras tratando de alcanzar, de forma consciente o inconsciente, su martirio. Es un grave riesgo ya que al no tener la misma escala de valores y principios respecto la seguridad, la salud y la propia vida, puede ponerse a él mismo o a personas que le rodean en riesgo latente.

Desafortunadamente la mayoría de religiones continúan ensalzando y venerando el sufrimiento y la muerte como algo bueno, siempre y cuando se haga en nombre de sus propias creencias, aunque obviamente critican cuando exactamente lo mismo pasa en otras.

(Imágen de Alberto Montt)

miércoles, 24 de marzo de 2010

Bestiario religioso. II. El Pastor


Persona normalmente de sexo masculino que manifiesta haber sido escogido del Dios cristiano para dirigir una comunidad de evangélicos o, como los llaman los católicos "hermanos separados".
Claro que al solicitarle prueba de dicha delegación de Dios, manifiesta que ha sido un llamado interior, propio de una relación personal entre él y la referida deidad por lo que de pruebas no hay.

Cuenta normalmente con mujer (o mujeres, si es el caso) e hijos.

Es el encargado de cobrar mensualmente el diez por ciento del ingreso neto de cada miembro de su iglesia ya que así lo dice la Biblia y por lo tanto, así debe ser.

Puede (aunque no nesariamente) ser producto de uno o varios cursos que ahora se imparten por otros pastores, aunque esto es algo aleatorio ya que al ser escogidos de Dios solamente necesitan la influencia del Espiritu Santo para poder predicar.

Considera que al igual que el cura, personaje anteriormente tratado, cuenta con ciertos superpoderes: sanación, don de lenguas, profecía u otros cuya ejecución es directamente proporcional con el crecimiento de sus fieles y, en consecuencia, con el crecimiento de los diezmos. A mayor cantidad de "milagros" mayor ingreso, algo que se ve reflejado en que los más exitosos pastores son también los más "milagrosos" aunque resulta interesante que las pruebas de dichos milagros nunca salen a para su revisión a la comunidad científica.

También llama la atención que dicho personaje pregona por que la salvación está en desprenderse de lo mundano, pero normalmente vive una vida con todos sus lujos.

Contradictorio, cierto, pero aceptado cigamente por el conjunto de los miembros de una comunidad que día a día crece ofreciendo una salvación más fácil que la creencia que le dió pié... vive bien y mejor que el cura, ya que este ni es célibe ni tiene votos de ningún tipo.

viernes, 5 de marzo de 2010

Bestiario religioso. I. El Cura.

Se pasea en su iglesia, normalmente con vestimentas negras, seguro de formar parte de una institución que le proteje y guardará porque así se proteje y guarda ella misma.

Es un ser humano, del sexo masculino (aunque sus prácticas no necesariamente reflejen una tendencia heterosexual), que durante varios años a estudiando respecto de situaciones indemostradas, en un campo indemostrado y que en conjunto giran al rededor de un Ser indemostrado. Las bases de dichos estudios han sido generados al amparo de filosofias e ideas de hace siglos. Una vez finalizados sus estudios es asignado a un territorio exclusivo en el cual deberá continuar y/o iniciar con una labor dedicada a mantener la fe católica de un grupo de personas que han renunciado a utilizar la razón en lo que respecta a la religión.

Se solaza en ser representante de un representante de un representante de un tal Dios, ser al que no ha visto, pero del cual dice hablar en su nombre.

Ha jurado fidelidad a un Jefe llamado Papa de un Estado llamado Vaticano el cual es, la mayor cantidad de veces, distinto al de su propio país. Se rige por el propio derecho de su institución y si es necesario puede ir en contra de lo que el Estado al que pertenece determine.

No trabaja. Vive de lo que recibe, limosnas y dádivas por ejercer la función que realiza: misas u otras actividades, así como regalos que recibe de sus feligreses que voluntariamente y de forma ciega, colaboran con él sin preocuparse si el dinero que dan es bien administrado o en qué es invertido.

Cree que tiene superpoderes: desde el deber de escuchar los pecados de todos para perdonar dichos pecados hasta expulsar seres malvados sobrenaturales que no tienen nada mejor que andar metiéndose en sus fieles para hacerles hablar en lenguas muertas, entre otros aspectos. Esto último se llama exorcismo y genera una subcategoría llamada exorcista que será estudiada en su momento.

Vive bien, al amparo de la impunidad y secretividad de una institución decadente que prefiere callar y no ver.