jueves, 30 de julio de 2009

Amuletos Católicos: Usando la Superstición



Un amuleto es, según la RAE: Objeto pequeño que se lleva encima, al que se atribuye la virtud de alejar el mal o propiciar el bien.

Portar este tipo de objetos es una de las costumbres más antiguas de la humanidad. En todas las culturas al rededor del mundo se conoce de distintos amuletos dirigidos a distintos fines.

Hablar de amuletos con un creyente (sobre todo católico) es llevarlo a pensar en paganos infieles que portan patas de conejo, herraduras u otro artefacto para propiciarse o favorecerse.

Sin embargo, el creyente católico olvida que su religión propicia, fomenta y utiliza una serie de amuletos para alejar el mal: crucifijos, imágenes, figuras, escapularios, rosarios, estampillas de santos, etcétera, cuyo único objetivo es mantener alejado a los demonios o favorecer la protección divina generando una relación objeto-protección que solamente existe para el creyente.



Algunos amuletos católicos han recibido la aprobación papal. Por ejemplo, los amuletos basados en Vade retro satana se han utilizado desde 1742 cuando la fórmula recibió la aprobación de papa Benedicto XIV, y más adelante formaron parte del ritual católico.
fuente

Objetivamente no existe ninguna diferencia entre un amuleto como "el Ojo de Orus", la figura de Buda, una cruz celta y un crucifijo católico, pese a ello, el creyente está convencido que el objeto que porta puede ser la diferencia entre que le ocurra algo bueno o algo malo.

Sin embargo -y que conste que las preguntas me parecen completamente absurdas, pero es importante hacerlas ver- ¿por qué Dios sujetaría la buena o mala fortuna a la portación de un crucifijo?, ¿por qué Dios daría poder a un objeto sobre un demonio?...

Finalmente, tal y como quedó explicado anteriormente (y de donde se copia el párrafo siguiente), la Iglesia utiliza la superstición para favorecer sus creencias:

El motivo de todo esto es claro: utilizar la superstición humana para reafirmar las creencias infundadas ya que no existe ningún motivo mínimamente lógico que permita establecer un nexo entre la creencia (absurda) y la supuesta "intercesión", sin embargo, pese a lo absurdo de todo ésto, el creyente es feliz y al igual que lo fueron los antiguos paganos, tiene respuestas sin importar que sean incorrectas.

3 comentarios:

Minerva dijo...

Hola , y queme dices del ajo para ahuyentar a los malos espiritus?
Disculpa los signos pero estoy en USA y la verdad estoy batallando algo con los teclados gringos. saludos

Despredicador dijo...

Los creyentes de una determinada religión no llaman mitología a sus textos, no llaman amuletos a sus objetos, magia a sus milagros, superstición a su fe ni secta a su iglesia pero es simplemente porque no se han parado a pensarlo, si lo razonan objetivamente verán que no hay ninguna diferencia entre una cosa y la otra, la religión es un tipo elaborado de superstición. Eso sí, los creyentes viven bajo la amenaza constante, inculcada desde su infancia, de las terribles consecuencias que supondría para ellos dejar de creer que su religión es auténtica ¿no es eso cierto? ¿no suena eso a secta?

Señor de Xibalba dijo...

Gracias por los comentarios: para el creyente todos están equivocados, excepto él y sus creencias igual de infundadas e igual de absurdas.

Saludos.