viernes, 13 de agosto de 2010

Si no quieren que me ría de su creencia, pues no tengan creencias tan graciosas

Y es que algunos creyentes verdaderamente consideran sagradas algunas situaciones que rayan en lo ridículo, y para muestra tres ejemplos:





3 comentarios:

Bayo dijo...

Hola:

A mi me da pena.

Saludos.

Bayo

Alfonso Armenta dijo...

Da muchísima pena, a mi sobre todo el de las burcas. Tristísimo.

Ehecatl dijo...

¡Diantres!

En serio que ser creyente debería ser tipificado como una discapacidad mental