jueves, 21 de mayo de 2009

El idiota útil religioso. Parte VII y final.


Hasta este punto ha quedado determinado en las anteriores entradas que existen suficientes evidencias que nos llevan a concluir que los creyentes han sido objeto de un lavado cerebral generacional, lo que ha creado idiotas útiles de las iglesias y la religión.

Éstos idiotas útiles religiosos ejecutan actos que no tienen razón o motivo lógico, aceptan situaciones improbables y mantienen a la iglesia y a la religión en un estatus de incomprensión forzada, presumiendo y aceptando que hay cosas “incomprensibles” sin hacer el mínimo esfuerzo para determinar si es razonable o no.

Todo esto se ha logrado mediante siglos de repeticiones de hacer exactamente lo mismo, estableciendo una “lucha sobrenatural” (que nadie ve) entre el bien y el mal. Ha generado la idea falsa que el bien y el mal son objetivos, por lo que el idiota útil pretende buscar refugio de un “mal” que no ve, en una institución que le promete defenderlo de ese. Obviamente no existe ni existirá prueba alguna de ello: ni del mal objetivo, ni del bien objetivo ni mucho menos de la defensa que hace la iglesia o la religión al respecto.

Pese a esto, el idiota útil religioso acepta y reconoce que la felicidad en la vida y la felicidad después de su muerte están ligados con cumplir con lo que se le ordene, por lo que es indispensable hacerlo sin importar mucho qué es o porqué hacerlo.

El idiota útil vela por que su familia y amigos cercanos esté en el mismo nivel que él. Siente la necesidad de incluirlos en su mundo. De este modo el más grande éxito de la religión es haber logrado que los padres eduquen a sus hijos desde su nacimiento en las mismas creencias religiosas y del mismo modo que ellos han sido educados. De ese modo se genera un círculo vicioso en el cual, sin esfuerzo de la iglesia o la religión, es el propio idiota útil padre quién empieza con la creación de idiotas útiles niños, siendo así que los niños verán de la forma más coherente y lógica aquellas situaciones que no tiene ni pies ni cabeza. La predisposición es lograda desde la cuna.

Es tal la disciplina y la predisposición que muchos creyentes han buscado (e incluso buscan) morir en nombre de su religión para acceder de forma inmediata y garantizada a los beneficios prometidos. Esta situación va en contra de la propia naturaleza humana.

El idiota útil defiende a capa y espada su creencia en la religión y en la Iglesia. Cierra los ojos a evidencias de todo tipo y prefiere vivir en un espejismo que asumir la realidad. Mover su estatus y su escala de valores resulta ser casi imposible y es reconocido como una agresión.

Como producto de la evolución a todos los humanos nos cuesta aceptar que el conocimiento que hemos recibido de nuestros padres o de personas con autoridad y que damos por cierto, es falso. Específicamente el conocimiento religioso está en la misma escala de valores que cualquier otro conocimiento que nos sirve para sobrevivir, por lo que separarnos de éste último es complicado. Dicha situación se agrava cuando ha existido un lavado cerebral dirigido y enfocado en generar y crear personas que obedezcan y acepten fielmente lo que se le dice, como es el caso.

El idiota útil religioso es creado, por lo que puede ser desprogramado siempre y cuando exista voluntad del sujeto. En caso contrario, será imposible.



4 comentarios:

Minerva dijo...

Casi todos hemos sido educados en la fe, es casi genético, es herencia, y por tal la mayoría no se atreve a cuestionar si es razanable o no; Sería como desobedecer a los padres y enfrentarnos a ellos. Es duro dar ese paso, pero cuando se está seguro de ello, hay que darlo.

Luis dijo...

Bueno, es que eso es algo que todos deberíamos darnos cuenta a partir de cierta edad (digamos, la adolescencia). Una vez nuestro cerebreo comienza a pensar, a razonar, a preguntarse las cosas, y empieza a distinguir realidad de ficción, debería darse cuenta de lo que significa la religión...

Eso demuestra el poder de la maquinaria lavacerebreos de la Iglesia... Pero espero que poco a poco seamos capaces entre todos de dejarla de lado...

Saludos

Enrique Carrera dijo...

Todo este ensayo (genial por otra parte) explica la creación de idiotas útiles por parte de la religión. Pero... ¿Que ocurre con todas las personas que no creemos?¿Que procesos se llevan a cabo para no acabar en el redil como nuestos padres (abuelos, primos, etc...)?

Un saludo.

Señor de Xibalba dijo...

Interesantes preguntas. Yo creo que mucho tiene que ver nuestro propio cerebro en el sentido que puede ser que se encuentren mejor estimuladas ciertas zonas del mismo gracias a que podemos obtener mejores fuentes de información, más fiables y reales nos ayudan a aceptar qué es y qué no es real.