jueves, 11 de noviembre de 2010

De charlatanes, ignorancia, delitos e impunidad

Hace poco tiempo me entregaron este volante en el cual se promociona un lugar donde se realizan ciertos trabajos de naturaleza especial... allí se hacen amarres de amor, se hacen trabajos para ganar la lotería y proteger ventas y negocios... lo importante es que son ¡100% GARANTIZADOS!

Estos servicios son enfocados a un grupo especial de la población que considera que puede obtener el amor de una persona mediante una pócima o truco de mágia o que puede ganar la lotería (sin pensar que si eso fuera posible, el charlatán no estaría trabajando, sino haciéndose millonario): son aquellos que derivado de su ignorancia están inmersos en un mundo de supersticiones y supercherías que hacen viables y posibles las manipulaciones de estos estafadores. Personas que viven entre el mundo real y el mundo imaginario de sus creencias, afectos a considerar la existencia de pócimas mágicas y sortilegios de todo tipo. Son las mismas personas que lo mismo encienden una candela a la Virgen, le fuman puro a San Simón, van con el charlatán de turno a que les lea las cartas del tarot o que van al centro naturista a que les den una toma para curar un mal sobrenatural.

Obviamente, los resultados son los mismos en todos los casos: ninguno que relacione directamente la acción (oración, sortilegio, magia, pócima, etcétera) y el resultado solicitado.

Ahora bien, hay algo que podríamos garantizar en casi todos los casos (y no digo en todos para no generalizar y caer en la falacia) y eso es una estafa. Ese delito está contemplado en nuestra legislación guatemalteca para quien mediante error o engaño defrauda a otro en su patrimonio (clic acá para ver la definición del delito), y el supuesto se adecúa perfectamente ya que es imposible que este tipo de trabajos puedan ser garantizados de forma alguna. Los motivos son obvios y no creo tener que establecerlos acá, aunque ya realicé lo propio en la entrada "Los brujos charlatanes de la radio" . 

Lo triste de esto es que el delito de estafa es de acción pública, lo cual significa que el Ministerio Público, órgano encargado de la investigación y persecución penal debe de iniciar las investigaciones correspondientes con el simple conocimiento del hecho. Asimismo, la  Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor (DIACO) es el órgano encargado de defender los derechos de los usuarios y, al igual que el anterior, deben de actuar oficiosamente cuando tengan información de una posible estafa a los usuarios, especialmente si la publicidad del servicio no es acorde con que se realiza y entrega.  Desfortunadamente en Guatemala, estos delitos quedan impunes (como la gran mayoría de delitos) por que la ignorancia de las personas que utilizan estos servicios no les permite reconocer que han sido engañados y por la propia apatía e indiferencia de las autoridades que no cumplen con sus funciones, protegiendo a quienes necesitan protección. Mientras tanto los charlatanes campean y gozan de completa y absoluta libertad...

Son muy pocos los países que han encarado a los charlatanes y los han puesto en su lugar logrando que se retire del mercado productos que manifiestan tener cierto resultado sin prueba alguna de ello.

Y ¿en tú país? ¿como funcionan las cosas?

2 comentarios:

Ivan Gutierrez dijo...

Es dificil creer que vayan a hacer algo, cuando los encargados de hacer "justicia" están sesgados también por supersticiones del mismo estilo. Algo idealista tus aspiraciones a este respecto.

Señor de Xibalba dijo...

Puede ser... puede ser, pero lo peor que podría ocurrir es que nadie diga algo. Al menos este es mi aporte.