lunes, 27 de abril de 2009

El idiota útil religioso. Parte IV.



5- Contrata actores, actrices, cantantes y todo aquel que sea capaz de subirse a un escenario de forma sugerente que exalte ese corazón, verdadero motor de los idiotas útiles, con estas ideas que he marcado en el punto uno. Paga bien a esos cantantes, actores y actrices prometiéndoles contratos. En el fondo los cantantes, actores y actrices no son tan idiotas como para hacerlo gratis.



Papas, cardenales, obispos, curas, monjas, predicadores, pastores, evangelistas, siervos, etcétera, etcétera… existe toda una gama de personas que se dedican “profesionalmente” a divulgar la Palabra del Señor y hacer conciencia en los creyentes que todo acá es pasajero, que verdaderamente estamos para cumplir con designios NO terrenales.

Ninguno (normalmente) realiza una labor que signifique retribución económica dentro del comercio o el mercado, sino que se dedica a los ¿servicios?… ¿ventas?… ¿comercio? Así es, no encaja en ninguna de las actividades propias que tienen como contraprestación un pago, sin embargo viven de “salvar almas”.

Si te das cuenta son los propios creyentes quienes financian a sus “intermediarios divinos”. Dios no paga nada, aunque claro NO da tiempo para predicar la palabra, cuidar a los fieles, velar porqué se cumplan los designios divinos y, además, hacer trabajos que signifiquen la manutención propia.

Aunado a ello en la propia Biblia está el sustento de su "sustento económico":

Romanos 16: 1, 2: En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias, cada uno de vosotros ponga aparte algo según haya prosperado.


Dios lo dice, es su palabra… ¿por qué dudarlo?

Estas personas se dedican a convencer a quienes no creen y a mantener en las creencias a los ya convencidos.

Para ello se vale todo: desde circos donde se ocurren cosas imposibles (curaciones inmediatas de enfermedades terminales) hasta rezos repetitivos y monótonos que sirven para afianzar en la fe (y el lavado de cerebro) de los fieles.

Vean: una persona que se sanó de cáncer en el cerebro después de una oración:



¿Cómo dudarlo?... ¿acaso no lo ven con sus propios ojos?... pero ¿por qué Dios no cura a tantos niños con cáncer?... imagino que estos niños no creen los suficiente en Él, así que no se lo merecen…

Por cierto: el predicador del vídeo, Cash Luna, tiene propiedades valoradas en varios millones de dólares, pagados por ¿Dios? claro que NO. Son pagados por los creyentes, al igual que todos los bienes de la Iglesia y demás.



6-Entristece a tus idiotas constantemente. Deben estar amargados. Pero a la vez dales alegrías cuando tú aparezcas como si tú fueras la solución a sus problemas.



Si no tienes a Dios, no tienes nada.
Puede “parecer” que estás feliz, pero en verdad no lo estás.´
Estás triste.
Aquellos multimillonarios que tienen mansiones, yates, aviones, servidumbre, comen y beben lo quieren, etcétera, etcétera no son felices si no tienen a Dios.
En cambio tú si puedes ser feliz si tienes a Dios.


Ahora bien imagina: si ni siquiera aquellos que tienen todo lo material son felices ¿qué te queda a ti según éstas ideas? Sólo aceptar a Dios, pero ¿es tan simple?... si y no. Si es simple creer, al menos es más simple que pensar... pero no es simple cumplir con todo para que tengas "aceptado" a Dios.

Toda la Biblia menciona que aquellos que no tiene a Dios no son felices y solo Dios es capaz de mitigar dicha infelicidad.

De hecho la Biblia nos dice que entristecernos es bueno:

2 Corintios 7:8 Porque si os entristecí con mi carta, no me pesa. Y si me pesó pues veo que aquella carta os entristeció, aunque no fuera más que por un momento
9 ahora me alegro. No por haberos entristecido, sino porque aquella tristeza os movió a arrepentimiento. Pues os entristecisteis según Dios, de manera que de nuestra parte no habéis sufrido perjuicio alguno.
10 En efecto, la tristeza según Dios produce firme arrepentimiento para la salvación; mas la tristeza del mundo produce la muerte.


Veamos la lógica:

Dios te dice que algo es malo. Está en la Biblia que es su Palabra.
Por ello sabes las reglas del juego de antemano y si haces algo malo te apartas de Dios.
Derivado de ello debes de arrepentirte de lo malo que hagas y regresar con Dios.

El premio: felicidad.
El castigo: sufrimiento eterno.

El problema es que finalmente el creyente está continuamente pensando en el castigo cada vez que actúa, de éste modo vive preocupado o al pendiente por haber incumplido con las normas de Dios. Probablemente no viva exactamente igual de triste todos los días, ni a cada momento, pero es indudable que piensa y está seguro que más allá de la vida habrá un premio o un castigo que depende exclusivamente de lo que hace cada momento de la vida.

Depende de un tercero que le dará felicidad, que lo evaluará en un juicio particular después de muerto y que decidirá si goza para siempre o sufre para siempre.

2 comentarios:

Chaproducciones dijo...

reagan para presidente!!!
wuuu!!!!!

Mar-o dijo...

En las iglesias llamadas "evangélicas" o "pentecostales", se suele ver mucha gente con esas caracteristicas, en estas iglesias existe mucha manipulación, con ese asunto "premio-castigo", hay mucha juventud presa mentalmente de esas ideas, donde tienen que rendir cuentas a su pastor, de todas las acciones que emprenden.

Son los pre-puber y adolecentes que reciben un adoctrinamiento absoluto, basado principalmente en el castigo, que suele caer en hostigamiento.

Los menos mansos, suelen descarrilarse, dando rienda suelta a todos esos años de represión, lanzando muchas veces sus vidas a los excesos.