martes, 31 de marzo de 2009

El ateísmo debería ser el resultado de un proceso (II parte)


Continuando con el tema de ayer, nos corresponde establecer el procedimiento para llegar a la conclusión de la negación de dios.

No está de más recordar: este proceso (a mí juicio) es el que debería de llegar a la conclusión, pero puede existir otra forma de arribar a ella. Dicho proceso está constituido y esquematizado por el proceso crítico del pensamiento.

Ahora bien: partiendo de la idea que el ateísmo es la negación de la afirmación de la existencia de dios, resulta imprescindible que quien afirma la existencia de dios nos defina en qué consiste su afirmación.

Esto es algo necesario toda vez que resulta absurdo afirmar lo que se desconoce, así como resulta imposible negar lo que se desconoce.

Por ejemplo: la afirmación primigenia de “dios existe” tuvo que ir indefectiblemente unida a la explicación “dios es” siendo en estos casos (primeros creyentes) una definición real de dios: dios era el sol, la luna, el fuego. Dicha definición fue volviéndose abstracta con el transcurso del tiempo (en gran medida gracias a las creencias judías) y a medida que el ser humano fue descubriendo que muchos de sus dioses eran producibles por él (fuego, p.e.) o producto de la naturaleza (fenómenos naturales, p.e.) de modo que actualmente nuestra concepción de dios no es el de un ser real (al menos en nuestra concepción de la realidad), visible o tangible sino que resulta ser todo lo contrario.

Al revisar la historia podemos concluir que todos aquellos que han afirmado la existencia de dios han mencionado las características del dios que afirman. Dichas características varían dependiendo de cada cultura, época y creencia que se estudie, pero en todas se ha tratado de definir “qué” es dios para cada uno.

En este punto resulta importante mencionar: ninguna de las creencias ha logrado definir que es dios. Todas nos presentan características que se le imputan a dios, pero ninguna nos presenta una concepción propia de dicho supuesto ser.

Por ejemplo se afirma que: dios es todopoderoso. “Todopoderoso” es una característica de dios, pero no significa que dios esté constituido por dicha característica. No existe ninguna definición que nos permita establecer que es dios como tal. Llevándolo al campo humano: se puede afirmar que yo soy ateo, pero no significa que esté conformado por mí ateísmo, sino que es una característica que me identifica.

En este orden de ideas y en virtud que dios YA NO está ligado con situaciones reales o físicas, es oportuno volver a preguntar a quien afirma la existencia del dios abstracto “si dices que dios existe por favor define ¿qué es dios?” toda vez que la definición de dicho supuesto ser es indispensable para poder llegar a la conclusión de su existencia o inexistencia.

Resalto especialmente que si dios está ligado con un aspecto físico o natural es oportuno efectuar los procesos para comprender y evaluar dicha calidad divina en un aspecto tangible y falsable y después concluir sobre si existe dicha calidad divina físicamente representada.

Sin embargo, si dios es un supuesto ser no físico, no natural, es importante conocer la definición de dicho supuesto ser para poder establecer su existencia.

Nuevamente menciono: no existe una definición de dios (al menos que yo sepa).

Existen definiciones de sus supuestas características divinas, pero dichas características no constituyen a dios sino que le permiten, a quien afirma su existencia, entender la idea de lo que está afirmando y son dichas características las que son transmitidas a quién pregunta.

Lo más cercano a una definición por la generalidad del término sería la afirmación: “dios es un ser”.(1) Pero dicho ser (dios) no es un ser humano ya que en dicho caso no sería dios. Dios sería entonces un ser no humano. Llamo la atención en que nuestra probable “definición de dios” es antitecnica ya que contiene una negación: ser no humano.

La presento de ésta forma para continuar con el razonamiento y sobre ella regresaré en su momento.

Como humanos conocemos y comprendemos la existencia de “seres no humanos”. Dichos “seres no humanos” son animales o plantas (incluso podrían ser cosas inanimadas en el sentido amplio de la palabra ser) y los conocemos y estudiamos, sabemos que existen porque podemos verlos, testarlos, probarlos y falsarlos. Podemos estudiarlos y establecer sus características las cuales serán conocidas y definidas y podremos comprender su naturaleza. Comprendemos que son “seres no humanos” físicos y naturales.

Sin embargo el “ser no humano” dios no encaja en ninguno de nuestros conceptos ya que al conocer que son los animales o las plantas o los objetos inanimados podemos concluir que ellos no son dios, por lo que tampoco dios puede ser dichos objetos.

En otras palabras dios es un “ser no humano”, “no planta”, “no animal” y “no objeto inanimado”.

Esto posiciona la afirmación “dios existe” en un serio aprieto toda vez que dicha afirmación presume la existencia de un ser (dios) que no existe dentro de los seres que conocemos.

Por dicho motivo, de mantenerse la afirmación “dios existe” pese a lo anterior, surgen dos dudas nuevas del proceso lógico y estructurado que se ha llevado a cabo hasta el momento:

Ya que no existe prueba que dios encaje en alguno de los seres “conocidos”:

¿Cómo ha llegado el creyente a la afirmación “dios existe”?

¿En dónde existe dicho dios? ya que en el plano del conocimiento real, falsable y probable no aparece.

Estas dudas serán desarrolladas en una próxima entrada.


(1) Obvio la definición de dios como "energía" toda vez que existe la definición de energía y en nada tiene que ver con la idea de la existencia de un dios. No están relacionados los conceptos ni las definiciones.

4 comentarios:

asimov dijo...

¿Cómo ha llegado el creyente a la afirmación “dios existe”?

¿En dónde existe dicho dios? ya que en el plano del conocimiento real, falsable y probable no aparece.

Las respuesta las suministra muy convenientemente la ICAR. Sus acólitos no las discuten, simplemente las digieren...

salu2.

It / Señor de Xibalba dijo...

Las respuesta las suministra muy convenientemente la ICAR. Sus acólitos no las discuten, simplemente las digieren...

Hey asimov, me arruinas el suspenso y la continuidad del hilo... jajajajajaja. Saludos. ;)

mar-o dijo...

Para no estropear el suspenso y la continuidad del hilo, me limitare en decir excelente analisis.

jajaja...

nos avisas cuando podamos debatir y aportar ideas a post.

saludos

Enrique Carrera dijo...

A riesgo de resultar pedante, para dar una definición más exacta (creo que una definición, cuanto más exacta mejor) habría que decir que:

"Dios es un ser que no se encuentra en ninguno de los dominios taxonómicos conocidos actualmente: Dominio Eucaria (animales, plantas, hongos y seres protistas), Dominio Eubacteria (seres unicelulares) ni Dominio Arquea (seres unicelulares extremófilos); así como tampoco pertenece al grupo de los virus (No agrupados en ninguno de los dominios dado que no se consideran extrictamente seres vivos)"

Aunque, si no recuerdo mal, según la ICAR Dios está presente en todos ellos (¿incluirán también a la bacteria responsable del Ébola, o de la responsable de la Peste?).

En cualquier caso, una entrada genial.

Un saludo.