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viernes, 16 de abril de 2010

Blog recomendado: A viva voz de Julio Díaz-Escamilla

Dejemos hoy de lado las locuras religiosos y déjenme contarles sobre locuras literarias.

Ayer encontré el blog de un buen amigo, antiguo compañero de parrandas y excelente escritor, teatrista, poeta y dramaturgo Julio Díaz-Escamilla quien sin previo aviso (ya que le habríamos quitado el boleto), decidió abandonar a sus viejos compañeros de copas y viajar a Sudamérica donde ahora reside desde hace varios años.

La entrada es para recomendar su blog: A viva voz, en el cual publica algunas de sus recomendadísimas obras. Para quien no lo sepa Julio es dos veces ganador del Premio Hispanoamericano en Dramaturgia, del premio centroamericano de Teatro y del premio mundial de poesía (3er.lugar) entre otros reconocimientos y tiene ese chispazo literario como para escribir:

"Me parece una sandez ofrecer a los incautos un Reino que sólo disfrutarán después de muertos..."

lunes, 5 de abril de 2010

Un poema al regreso del descanso

He vuelto y ni cargué ni fuí exorcizado,
regresé después del descanso ganado,
por la injerencia de la Iglesia en el Estado.

A procesiones acudí sin desear,
varado en mí carro sin poder observar,
cuando lo que quería era con mí familia estar.

Poco importa al creyente,
si con su posición intransigente,
ocasiona algún daño o es hiriente.

Todo vale en su mundo de fantasía,
sufrir, morir, matar o estar contínuamente en agonía,
es su vivencia feliz y del día a día.

No tengo más que decir,
solamente vale la penda advertir,
que aquel que venera el sufrimiento,
puede causarlo en cualquier momento.


jueves, 3 de septiembre de 2009

La Oración del Ateo de Miguel de Unamuno



Poema: La Oración del Ateo de Miguel de Unamuno


Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi ama endulzóme noches tristes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.


Extraído de acá