martes, 13 de abril de 2010

Pequeño ensayo respecto de liberalismo, religión y creencias. Parte I


Este es un pequeño ensayo que me ha estado dando vueltas en la cabeza desde hace tiempo ya y es que la verdad no entiendo como alguien que considere el liberalismo como una corriente ideológica veraz puede continuar siendo religioso o, creyente en un orden estricto.

Las bases del liberalismo moderno son respeto a la libertad y propiedad y ambos son vulnerados en mayor o menor medida por la religión.

La religión limita siempre y elimina en algunos casos el principal aspecto de la libertad individual que es poder escoger sin coacción o amenaza alguna.

La religión ha decidido e impuesto qué es bueno y qué es malo. Algunas veces esas valoraciones devienen de la interacción social y simplemente han sido adecuadas a las normas religiosas por lo que en ese caso responden a necesidades de convivencia entre los individuos (por ejemplo, no matarás o no robarás). Sin embargo en muchos otros casos estas valoraciones responden a necesidades propias del religioso o grupo religioso que las dicta (por ejemplo, es malo no dar diezmo o es malo utilizar anticonceptivos).

Es allí donde se vulnera directamente la libertad del individuo ya que la religión determina mediante valoraciones subjetivas y dogmáticas, no consecuentes con las necesidades sociales, lo que debe ser bueno y malo para cada individuo independientemente de las necesidades propias de cada uno, penando con castigos fantásticos la falta de cumplimiento de sus dogmas.

El sólo hecho de penar o premiar la decisión de un individuo para satisfacer intereses ajenos a este o para hacer cumplir una idea impuesta constituye una coacción toda vez que se trata de influenciar la voluntad de una persona ofreciendo una dádiva fantástica o, como se ha mencionado, amenazando con penar la falta de cumplimiento con un supuesto castigo. Cabe resaltar que ni el premio ni el castigo están probados, por lo que son promesas de dudosa aplicabilidad.

Pese a ello todo creyente ve influenciado su marco de decisión y acción toda vez que se le obliga a valorar y sopesar aspectos que no están relacionados entre la causa (dogma o norma impuesta) y el efecto (pena o castigo). Aseveraciones como "si no diezmas incumples con órdenes divinas" o "si utilizas anticonceptivos atentas contra la vida" y en ambos tendrás un castigo divino no son más que coacciones y amenazas para que una persona haga algo que satisface a ciertos grupos religiosos, más no a la colectividad. No son obligaciones sociales que respondan a la generación de prohibiciones, sino que son meros dogmas que limitan la toma de decisiones correctas.

Claro está que el individuo religioso puede no acatar las normas o dogmas religiosas (de eso es libre, así como es libre de no ser religioso), pero en ese caso habrá incumplido con ellas y de acuerdo a sus creencias será objeto de un castigo. Puede que este castigo sea inexistente, que es lo más seguro, pero no por ello deja de influenciar sus acciones. Ello sin tomar en cuenta el reproche y discriminación que sufriría quien incumple dentro de su comunidad religiosa.

En todo caso las normas religiosas efectivamente limitan la facultad de decidir libremente al imponer coacciones y amenazas a quien incumple con sus normas.

Por si lo anterior no fuera suficiente, en principio cada religión dice ser la única, correcta y portadora de la verdad absoluta, por lo que quien no está con ella está equivocado. La religión impone dogmas e ideas que el creyente debe aceptar sin chistar, sin dudar y sin opinar ya que hacerlo presupone falta de fe y, en consecuencia, un muy castigo fantástico por ello.

La religión requiere que se crea indudablemente en lo que pregona. Puede ser la idea de un dios, la idea de un muerto que resucita, la promesa de vírgenes si te inmolas o la idea de una mejor cosecha previo sacrificio, finalmente eso no importa sino que lo importante es que se necesita renunciar al conocimiento, la razón y la lógica para creer en las ideas religiosas. No existe concatenación de ideas entre el dogma de creencia obligatoria y la supuesta consecuencia o fin que se presigue.

Es por ello que las ideas religiosas limitan la libertad de pensar y analizar del individuo al considerar que cuentan con la verdad absoluta e indudable y que por tal motivo, todo aquel que pretenda lo contrario a sus ideas está equivocado y es sujeto de, tal y como se ha referido, males o castigos divinos. La religión violenta la idea que el hombre es un ser pensante, capaz de tomar decisiones con base en la razón y la información que puede obtener.

Pensar por sí mismo está limitado dentro del ámbito religioso y eso es un hecho. Se permite que el individuo pueda tener ideas propias hasta cierto punto, pero nunca se permitirá que el individuo cuestione los dogmas de fe, las verdades absolutas sobre las cuales se funda cualquier religión y eso es limitar al punto de pretender anular la libertad del individuo al no permitírsele siquiera tener una idea propia de su entorno, de su ser y de su futuro.

La religión violenta la idea que el ser humano debe buscar por sí mismo la verdad al tratar de imponer la propia.

Espero poder continuar con la relación entre liberalismo, religión y propiedad en una próxima entrega.

8 comentarios:

Enrique Arias Valencia dijo...

Hola.

Dice: “La religión ha decidido e impuesto que es bueno y malo”.

Debe decir: “La religión ha decidido e impuesto qué es bueno y qué es malo”.

¡Salud e inquieta alegría!

Señor de Xibalba dijo...

Gracias Enrique, arreglado.

Enrique Arias Valencia dijo...

¡Un abrazo, mi estimado Señor!

C. Marat dijo...

Y para ti, Xibalba, ¿un biólogo puede ser creyente en el Creador?

Señor de Xibalba dijo...

De que puede, puede. Qué sea lógico o consecuente no lo creo.

C. Marat dijo...

Pues entonces pienso que vale lo mismo para un liberal (¿el liberalismo no es racionalista acaso?) y también para un marxista (el marxismo es materialista).

Los mov. políticos en los que no se es incoherente por ser creyente en lo sobrenatural son el conservadurismo (que no es un movimiento ni una ideología, me refiero al fascismo, nacionalismos, populismos) y las llamadas "izquierdas indefinidas" (teología de la liberación, la izquierda "honestista", etc.).

Señor de Xibalba dijo...

Tienes razón al final de cuentas, la cuestión del ensayo es comparar los principios del liberalismo moderno con las ideas religiosas.

No me he topado (aún) con un marxista-creyente, pero sí con muchísimos liberalistas que lo son y francamente no entiendo cómo pueden alegar respecto de la injerencia en la libertad cuando justifican la misma al tratarse de religión. Obviamente es, como lo mencioné, un tema de decisión y está claro que no es lo mismo pertenecer a un Estado y a una religión ya que la permanencia o no en el segundo es mucho más sencillo que en el primero pero finalmente las consideraciones para alegar injerencia o no son las mismas.

Anónimo dijo...

El liberalismo es el respecto irrestricto a los proyectos de vida (trasciende la cuestión económica). Entre esos proyectos de vida puede estar el tener una vida religiosa. Pero a su vez esa persona religiosa si quiere llamarse liberal deberá respetar los proyectos de vida de quienes no lo son.